Si estás pensando en probar Pilates pero te frena esa vocecita de «no estoy en forma» o «voy a ser la más torpe de la sala», este artículo es para ti. Aquí te cuento, con total honestidad, qué esperar cuando empiezas Pilates para principiantes en mis clases.
Lo primero: no hace falta estar en forma para empezar
Esta es la duda que más me repiten, y quiero quitártela de encima ya. No necesitas venir estirada, ni saber tocarte los pies, ni haber pisado un gimnasio en tu vida. Empezar Pilates es precisamente el punto de partida, no la meta.
En mis clases hago Pilates de suelo, es decir, sobre una colchoneta y con tu propio cuerpo como herramienta principal. No hay máquinas ni aparatos que descifrar. Eso hace que el primer día sea mucho más amable de lo que imaginas: te tumbas, respiras y empezamos por lo básico.
El Pilates trabaja el control, la respiración y el centro del cuerpo. Todo eso se aprende progresivamente, y cada ejercicio tiene versiones más suaves. Nadie espera que lo hagas perfecto el primer día. De hecho, yo tampoco lo esperaba de mí cuando empecé.
Cómo es una primera clase de Pilates de suelo, paso a paso
Para que llegues sin nervios, te cuento cómo suele ir una clase de iniciación. La idea es que sepas qué esperar antes de entrar por la puerta.
Qué llevar (y qué no necesitas comprar)
No hace falta gastarse dinero en equipación para probar. Ven cómoda y ya está. Aquí lo esencial:
Tu ritmo es tu ritmo: no vienes a competir
Otra cosa que veo mucho: la tentación de mirar de reojo a la de al lado y compararse. Te pido que la sueltes. En una clase hay personas que llevan meses y personas que empiezan hoy, y todas están bien donde están.
El Pilates no va de llegar más lejos que nadie, va de tu control, tu respiración y de escuchar a tu cuerpo. Si un día algo no te sale, no pasa absolutamente nada. Yo estoy para acompañarte y darte alternativas, no para exigirte.
Con el tiempo notarás lo que casi todo el mundo nota al empezar: te mueves con más facilidad, te sientes más fuerte en el día a día y hasta duermes distinto. Pero eso llega solo, sin agobios.
Una nota importante si tienes molestias o estás embarazada
El Pilates es muy adaptable, pero no sustituye a un criterio sanitario. Si tienes una lesión, dolor persistente o estás embarazada o en posparto, coméntamelo siempre antes de empezar y, si hace falta, consúltalo con tu médico, fisio o matrona.
Con esa información yo adapto los ejercicios a tu situación. Prefiero mil veces que me lo cuentes a que fuerces algo que no te conviene. Tu seguridad va primero.
¿Lista para dar el paso?
Si has llegado hasta aquí, seguramente ya tienes ganas y solo te faltaba quitarte los últimos miedos. Créeme cuando te digo que el primer día es el más difícil solo porque es el primero: una vez lo pruebas, entiendes de qué va y te relajas.
En mi estudio, en la zona de Alfahuir en Valencia, las clases son en grupos cuidados para poder estar por cada persona. Si quieres empezar Pilates y saber qué esperar de verdad, lo mejor es que vengas a probar y lo sientas por ti misma. Reserva tu plaza y nos vemos en la colchoneta.
Si quieres ver horarios, edades y precios, aquí tienes toda la información de las clases de Pilates en Valencia.
El día después: por qué a veces notas músculos que ni sabías que tenías
Hay algo que me gusta contar a quienes vienen por primera vez, porque suele sorprender: es normal que uno o dos días después de tu primera clase notes ciertas zonas del cuerpo que no esperabas. Muchas veces me dicen «Andrea, me duele por dentro del muslo» o «noto la parte baja de la barriga». Y es completamente lógico: en Pilates trabajamos músculos profundos y estabilizadores que en el día a día apenas usamos de forma consciente. No es que estuvieran dormidos, es que no les pedimos que aparezcan casi nunca.
Esa sensación no debería ser un dolor agudo ni molesto, sino más bien una conciencia nueva del cuerpo, como cuando descubres que existe un músculo. Suele ser suave y desaparece en un par de días. Para llevarlo mejor te recomiendo tres cosas sencillas: bebe agua con normalidad, muévete un poco al día siguiente en lugar de quedarte totalmente parada, y no te asustes ni pienses que has hecho algo mal. Es simplemente tu cuerpo adaptándose a una forma distinta de trabajar. Si en cambio notas un dolor punzante, en una articulación, o algo que empeora en vez de mejorar, eso ya no es adaptación normal y conviene que lo comentes con un profesional sanitario.
Con las semanas, esa sensación va cambiando. Lo que al principio notabas mucho deja de aparecer, porque tu cuerpo ya reconoce el movimiento y esos músculos profundos empiezan a activarse solos. A mí me encanta cuando alguien me dice que ya no nota nada después de clase pero sí se siente más estable al andar o al sentarse. Esa es la señal de que el trabajo interno está calando de verdad, aunque desde fuera parezca poca cosa.
Preguntas frecuentes
¿Puedo hacer Pilates para principiantes si nunca he hecho deporte?
Sí, totalmente. El Pilates de suelo parte de lo básico y se adapta a tu punto de partida. No necesitas estar en forma ni tener experiencia previa; se aprende clase a clase.
¿En el estudio se hace Pilates con máquinas o reformer?
No, aquí hacemos Pilates de suelo, es decir, con tu propio cuerpo y poco material. Es una forma estupenda de empezar porque te centras en el control y la respiración sin aparatos que descifrar.
¿Qué me pongo para la primera clase?
Ropa cómoda y elástica que te deje moverte, y calcetines antideslizantes o pies descalzos. No necesitas zapatillas ni comprar nada especial para probar.
¿Voy a tener agujetas o acabar agotada?
Puede que notes algo de trabajo al día siguiente, sobre todo en la zona del centro, pero el Pilates no busca machacarte. Se trabaja de forma controlada y siempre a tu ritmo.
¿Cada cuánto debería ir a clase al empezar?
Para principiantes, dos sesiones a la semana suelen ser un buen punto de partida: dan continuidad suficiente para que el cuerpo aprenda los patrones de movimiento sin agobiar tu agenda. Una vez por semana también sirve para empezar y notar mejoras, aunque el progreso será algo más lento. Lo importante es la constancia, no la intensidad: mejor dos días fijos que puedas mantener que cuatro que abandones en un mes.
Un abrazo. 💗
Andrea